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¿Qué es una gigafactoría y cómo funciona?

La gigafactoría es toda aquella fábrica con una capacidad de producción de baterías superior al gigavatio hora (GWh). Para atender al aumento de vehículos eléctricos hace falta que la producción de baterías se incremente y las gigafactorías, como ejemplo de innovación tecnológica, son esenciales.

¿Qué es una gigafactoría y cómo funciona?

Las obras aún no han empezado, pero en Monterrey, en el estado de Nueva León y en todo México las expectativas siguen por todo lo alto. Hace ya más de un año que Tesla anunció la construcción de su próxima gigafactoría en el norte del país, una inversión inicial de 5.000 millones de dólares y la creación de entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo. Desde entonces, sin embargo, no ha habido grandes avances, aunque es cierto que todo lo que rodea a esta multinacional de movilidad eléctrica y a su CEO, Elon Musk, está siempre rodeado de rumores y secretos.

Por ahora, las últimas informaciones oficiales confirman que los planes para aumentar su capacidad de producción de baterías y de nuevos vehículos a nivel mundial pasan por México, y que los temas burocráticos y de permisos están casi listos para iniciar las obras. Pero, ¿qué es lo que quiere construir Tesla en el estado de Nueva León? ¿Y qué es exactamente una gigafactoría?

¿Qué es una gigafactoría y cómo funciona?

Cuando abra sus puertas en algún momento de 2026 o 2027, la fábrica de Tesla en México será la gigafactoría número 6 de la compañía. Se sumará a otra que ya está en construcción en Berlín (Alemania), la de Shanghái (China) y las tres de Estados Unidos, en Austin, Búfalo y Reno. Esta última, inaugurada en 2016, fue la primera gran planta de fabricación de Tesla y la que dio origen a la palabra gigafactoría. Al tratarse de un término comercial, no existe una definición oficial de qué es aunque la Fundación del Español Urgente (Fundéu) ya lo recoge. Se entiende por gigafactoría toda aquella fábrica con una capacidad de producción de baterías superior al gigavatio hora (GWh). Es decir, una planta de baterías de grandes dimensiones.

“Tesla popularizó el nombre, pero ahora mismo son los grandes fabricantes asiáticos los que están protagonizando el ‘boom’ de las plantas de fabricación de baterías”, explica Íñigo Careaga, responsable de estrategia de CIC energiGUNE, el centro de investigación para almacenamiento de energía electroquímica y térmica del gobierno del País Vasco. “Aquí se incluyen compañías como las chinas CATL y Svolt, las coreanas LG, Sk y Samsung o la japonesa Panasonic. Estas empresas, junto a la sueca Northvolt, se espera que sean las grandes productoras de celdas de aquí a 2030, gracias a sus planes de expansión y de desarrollo de diferentes proyectos de gigafactorías”.

Las gigafatorías en el mundo

Puede que el nombre lo inventase Tesla, pero el foco de producción de baterías está ahora mismo en Asia (y todo apunta a que lo seguirá estando durante la próxima década). De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, con datos de 2022, más del 75 % de la capacidad de fabricación de baterías está ubicada en China. En los próximos años, esta capacidad se multiplicará a nivel global, pasando de 1,5 teravatios hora (TWh) a cerca de 7 TWh de la mano del aumento de la demanda de vehículos eléctricos, la inversión en sistemas de almacenamiento de energía y el interés de los diferentes gobiernos en reforzar las cadenas de suministro de baterías a nivel nacional.

Si analizamos la ubicación de las grandes plantas de fabricación de baterías, las gigafactorías de mayor capacidad pertenecen a LG Energy Solution, de Corea del Sur, BYD, de China, y Panasonic, de Japón, según los datos del informe Electric Vehicle Battery Supply Chain de la consultora ABB. Estas compañías son, a día de hoy, las grandes referencias del sector, aseguran desde CIC energiGUNE, y lideran el desarrollo de la industria a través de su capacidad y su tecnología.

Las gigafactorías y la transición energética

En 2023, la inversión en energías limpias a nivel mundial alcanzó los 1,8 billones de dólares, un 10% más que en 2022 y un 50% que en 2019, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. De acuerdo con el organismo, las inversiones en energías limpias se han visto impulsadas en los últimos años por multitud de factores, como la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles, el apoyo político a las energías renovables o la lucha contra el cambio climático. Pero, sobre todo, este aumento de la inversión ha estado liderado por el despegue de las industrias de generación renovable y de la movilidad eléctrica.

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“Las gigafactorías juegan un papel clave en la transición hacia el coche eléctrico y en la transición energética”, señala Íñigo Careaga. “En la primera, es tal su importancia que muchos grandes fabricantes de coches las están ya integrando la cadena de valor, pasando a ser también fabricantes de baterías. El ejemplo más claro de ello es la empresa PowerCo, creada por Volkswagen para posicionarse por sí misma en el sector de la fabricación de baterías. En cuanto a la transición energética en general, del desarrollo de las tecnologías de almacenamiento dependen las energías renovables o la electrificación de otros medios de transporte”.

 Claves para multiplicar la producción de baterías: investigación e innovación

El desarrollo de la industria a lo largo de toda la cadena de suministro de las baterías crecerá en los próximos años de la mano de la transición energética y el aumento de la movilidad eléctrica. De acuerdo con la consultora McKinsey, la demanda mundial de baterías se disparará durante la próxima década hasta alcanzar unos 4,7 TWh en 2030. Las gigafactorías desempeñarán un papel muy destacado para lograr escalar la producción hasta ese punto. Sin embargo, este tipo de plantas de fabricación enfrenta también sus propias barreras.

¿Qué es una gigafactoría y cómo funciona?

“Este tipo de plantas tienen dos grandes obstáculos en su camino. En primer lugar, el alto nivel de inversión necesario, tanto para su puesta en marcha como para su operativa. Y, en segundo lugar, las nuevas generaciones de tecnologías de baterías, conocidas como baterías de estado sólido. Este enfoque revolucionará la industria gracias a sus prestaciones, pero la tecnología todavía no está del todo preparada para su escalado. Es decir, el segundo gran reto para la expansión de la industria es de carácter tecnológico”, añade el experto de CIC energiGUNE.

“Para reducir el riesgo de los inversores y potenciar la capacidad de fabricación de baterías a nivel global es necesario impulsar los planes de investigación y desarrollo y seguir innovando”, concluye Careaga. “En ello radicará la competitividad de las regiones que decidan apostar por esta industria estratégica en el futuro. Ha sido precisamente la apuesta por el I+D lo que ha ayudado a China, Corea del Sur y Japón a liderar la carrera de las baterías y a asegurar una cadena de valor regional con tecnología propia”.