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Cambio climático

Cada 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente que recuerda que los desafíos ambientales requieren acciones concretas, colaboración y una visión de largo plazo. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para el 2026 destaca que la acción climática va más allá de la reducción de emisiones de carbono: implica transformar los sistemas que sostienen nuestras economías y reconstruir nuestra relación con el clima.

La inteligencia artificial (IA) también puede contribuir a mitigar el cambio climático al optimizar el uso de energías renovables, monitorizar emisiones y mejorar la eficiencia de recursos en industrias estratégicas. Es capaz de elaborar predicciones de desastres naturales, realizar una gestión agrícola más inteligente y lograr infraestructuras más resilientes.

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Durante años, la agenda climática global ha estado dominada por la mitigación, es decir, por aspectos centrados en la reducción de emisiones, la transición energética y la descarbonización de la economía. Sin embargo, el avance del cambio climático está desplazando progresivamente el foco hacia una dimensión igualmente crítica: la adaptación. Hoy, los impactos físicos del clima ya no constituyen un riesgo lejano, sino una realidad tangible que afecta de forma directa a infraestructuras, sistemas productivos, cadenas de suministro y, en última instancia, a la estabilidad económica y financiera.

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  • Elvira Calvo

  • Pilar Más

Las depresiones aisladas en niveles altos (DANA) son fenómenos atmosféricos habituales y especialmente peligrosos en verano y otoño. Se producen cuando un sistema de bajas presiones se separa de las corrientes que rodean la Tierra y fluye de forma independiente. Aunque se han producido siempre, los investigadores analizan cómo les afecta el cambio climático.

Canjear parte de una deuda a cambio de invertir en políticas que tengan un impacto positivo en el medioambiente. Esta estrategia financiera, no exenta de controversia, permite a los países deudores utilizar esos recursos para proyectos climáticos o de naturaleza, y a los países acreedores para contabilizarlo como financiación internacional para el desarrollo.

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