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Gamificación del consumo y la inversión: claves para que juegue a nuestro favor

La gamificación consiste en aplicar mecánicas de juego en entornos no lúdicos para motivar e influir en el comportamiento: las insignias que se consiguen en un curso de idiomas o los desafíos de un ‘app’ de ‘fitness’ son ejemplos de cómo aplicar elementos del juego para lograr un determinado propósito. En el caso de la economía personal, la gamificación puede ayudarnos a ahorrar o tomar mejores decisiones, pero también puede conllevar riesgos.

Gamificación del consumo y la inversión: claves para que juegue a nuestro favor

Aunque la gamificación tiene el potencial de mejorar el aprendizaje, fomentar hábitos saludables y facilitar la toma de decisiones, los expertos en Behavioral Economics de BBVA advierten de que, si no se emplea con responsabilidad y con un propósito claro, también puede generar efectos no deseados, como fomentar el consumo impulsivo, incentivar decisiones financieras poco meditadas o manipular el comportamiento de manera poco ética.

Cómo funciona la gamificación

La gamificación es efectiva porque activa mecanismos psicológicos compartidos por todas las personas. Algunos de los más relevantes son:

  • Motivación: la gamificación apela tanto a la motivación intrínseca (la satisfacción personal de lograr algo) como a la extrínseca (obtener recompensas). Completar un desafío en una ‘app’ de ‘fitness’ hace sentir a una persona competente (motivación intrínseca) y le da puntos para desbloquear nuevas funcionalidades (motivación extrínseca).
  • Recompensa: el cerebro libera dopamina, la hormona del placer, cuando recibe recompensas. Los sistemas de puntos, insignias o niveles activan este circuito, reforzando el comportamiento asociado.
  • Progresión: ver el avance hacia una meta, por pequeña que sea, motiva a las personas a seguir adelante. Las barras de progreso, los niveles o los desafíos desbloqueables ofrecen una sensación de logro. La cuenta Metas de BBVA utiliza este concepto para motivar a las personas a conseguir sus objetivos de ahorro.
  • Elementos sociales: a las personas les gusta compararse con otras y sentirse parte de un grupo. Las tablas de clasificación, los retos en equipo o la posibilidad de compartir los logros en redes sociales apelan a este instinto.
Gamificación del consumo y la inversión: claves para que juegue a nuestro favor

Riesgos de la gamificación para consumidores e inversores

Algunas plataformas de comercio digital utilizan la gamificación de forma magistral para incentivar el consumo, pero no siempre lo hacen de forma saludable. Juegos, recompensas y descuentos constantes bombardean a los consumidores, creando una sensación de urgencia y FOMO (miedo a perderse algo). Con estas estrategias se fomentan pequeñas compras que individualmente parecen insignificantes, pero que sumadas pueden ser muy relevantes. Además, explotan la necesidad de pertenencia y estatus, ofreciendo productos exclusivos y personalizados que refuerzan la identidad del consumidor.

Se trata de una práctica cada vez más frecuente y agresiva, que ha despertado la preocupación de expertos y autoridades. En octubre de 2024 la Comisión Europea abrió un expediente sancionador para investigar algunas prácticas de una de estas compañías (Temu), entre las que figura el diseño potencialmente adictivo de su plataforma.

En el caso de las inversiones, la gamificación puede llevar a decisiones de inversión impulsivas y poco meditadas. Plataformas que ofrecen recompensas por operar o que simplifican en exceso la interfaz pueden inducir a un exceso de ‘trading’, lo que suele ser perjudicial para la rentabilidad a largo plazo. También pueden ocultar información importante sobre comisiones o riesgos, aprovechando sesgos como la aversión a la pérdida o el anclaje.

Los expertos de Behavioral Economics de BBVA recomiendan tomar medidas para protegerse de los efectos negativos de la gamificación tanto en el consumo como en la inversión.

Cómo protegerse de los efectos negativos de la gamificación

Antes de comprar:

  • Reconocer las tácticas: ser conscientes de cómo utilizan las plataformas la gamificación para influir en el comportamiento.
  • Planificar: definir un presupuesto y una lista de la compra antes de entrar en una ‘app’ o tienda online.
  • Comparar: investigar precios y alternativas antes de comprar, sin dejarse llevar por la urgencia.
  • Reflexionar: preguntarse si realmente se necesita ese producto o si se está comprando por impulso.
  • Desactivar notificaciones para evitar el bombardeo constante de ofertas y promociones.

También puede resultar muy útil usar herramientas de control o ‘apps’ de finanzas personales para visualizar los gastos de una forma agregada. La aplicación móvil de BBVA, por ejemplo, ofrece la posibilidad de hacer un presupuesto para cualquier gasto y establecer alertas que avisen del porcentaje consumido.

¿Cómo descargar la 'app' de BBVA?

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Gamificación del consumo y la inversión: claves para que juegue a nuestro favor

Antes de invertir:

  • Formarse: es aconsejable dedicar tiempo a conocer los fundamentos de la inversión: los tipos de activos que existen, la gestión del riesgo o la importancia de la diversificación. Existen numerosos recursos online, cursos y libros para hacerlo.
  • Investigar a fondo las plataformas de inversión y sus comisiones antes de abrir una cuenta. Hay que desconfiar de las interfaces excesivamente simplificadas o que ofrecen recompensas por operar.
  • Elaborar una estrategia de inversión a largo plazo basada en objetivos financieros y tolerancia al riesgo, evitando decisiones impulsivas.
  • No dejarse influir por las modas o las recomendaciones de otros usuarios.
  • Desconfiar de las promesas de ganancias inmediatas: no existen fórmulas mágicas para hacerse rico de la noche a la mañana. Las plataformas que prometen rentabilidades desorbitadas son siempre sospechosas.

La gamificación puede ser una herramienta poderosa si se usa con criterio, pero también puede convertirse en una trampa si no se es consciente de sus efectos. Aplicar un enfoque racional y crítico es clave para aprovechar sus beneficios sin caer en sus riesgos, concluyen los expertos de Behavioral Economics de BBVA.