Lograr los objetivos que nos marcamos a principio de año no es tarea sencilla y, en algunas ocasiones, no es tanto debido a que no tengamos fuerza de voluntad como a la falta de un método a seguir. Mantener el equilibrio entre ingresos, gastos, ahorro e inversión es clave para mejorar la salud financiera, afrontar imprevistos y avanzar hacia un futuro económico más estable.