"2025: el año de la competitividad y la simplificación"
Como cada año, los reguladores globales y europeos han publicado sus programas de trabajo anuales, donde detallan la lista de iniciativas en curso en las áreas de regulación que desarrollarán a lo largo de 2025.

En el ámbito internacional, tanto el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) como el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS, por sus siglas en inglés) continúan enfocándose en los mismos temas prioritarios de años anteriores, manteniendo la estabilidad financiera y la supervisión como ejes centrales. Por su parte, en la Unión Europea, el enfoque principal para 2025 se centra en impulsar la competitividad y simplificación normativa, sin perder de vista los criterios ESG. Al mismo tiempo, continúa trabajando en la implementación y desarrollo de las regulaciones digitales que tiene en su agenda. Se pone especial énfasis en la integración de los mercados de capitales junto a la unión bancaria. En Estados Unidos, la situación es más incierta debido a las nuevas políticas de la administración Trump. Sin embargo, se observa una tendencia hacia la creación de un entorno más favorable para los bancos y las criptomonedas, en contraste con un menor énfasis en los criterios ESG.
En la Unión Europea, el enfoque principal para 2025 se centra en impulsar la competitividad y simplificación normativa, sin perder de vista los criterios ESG
En temas de regulación financiera y de finanzas sostenibles, a nivel global las prioridades de trabajo del FSB y BCBS persiguen los objetivos de años anteriores, sin embargo el contexto geopolítico tras las elecciones de EE.UU. ha generado un entorno de incertidumbre sobre el futuro de los estándares globales como la implementación de Basilea III, la cual se ha retrasado en Reino Unido y en EE.UU. existe cierto recelo sobre el resultado final y la cuestión más amplia del compromiso de EE.UU. con los acuerdos globales. El foco de FSB y BCBS será el desarrollo de herramientas prácticas de supervisión relacionadas con el riesgo de liquidez de los bancos, mejora de la resiliencia del sector de intermediación financiera no bancaria para la que se esperan unas recomendaciones en julio, seguimiento del marco de las Instituciones Financieras de Importancia Sistémica Global (G-SIFI), análisis de los riesgos financieros derivados del cambio climático y el siguiente informe de progreso y la finalización de las reformas del marco de resolución. Por último, el FSB quiere llevar a cabo una revisión estratégica para evaluar la eficacia de la implementación de las regulaciones posteriores a la crisis financiera global.

En Europa los trabajos vendrán marcados por la simplificación regulatoria pedida en el plan de trabajo de la Comisión Europea, que ya ha presentado un “paquete ómnibus” con propuestas para la normativa de finanzas sostenibles. Este paquete afecta a la información corporativa sobre sostenibilidad, a la taxonomía europea, a la diligencia debida en la empresa, al mecanismo de ajuste en frontera por carbono y al programa InvestEU. Adicionalmente, las autoridades regulatorias europeas seguirán trabajando en la implementación del paquete bancario que traspone Basilea III en la UE y que va a representar una parte importante del trabajo de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). La EBA se centrará en el desarrollo de la legislación de nivel 2, una vez que se haya finalizado el nivel 1. La reforma del marco de gestión de crisis bancarias seguirá su negociación legislativa en los trílogos, y a su vez la autoridad de resolución iniciará una nueva etapa, centrada en la operacionalización, las simulaciones y la preparación para posibles crisis bancarias. Un detalle novedoso es que Europa quiere impulsar la Unión de Ahorro e Inversión con el objetivo de canalizar mejor el ahorro privado hacia la inversión productiva y reforzar la competitividad del sector financiero. Esta iniciativa incorpora una revisión del marco de titulización europeo. La protección del consumidor y la innovación financiera siguen siendo prioridades clave para Europa, así como seguir mejorando el marco de prevención de blanqueo de capitales y de la financiacion del terrorismo, ámbito en el que la nueva autoridad europea (AMLA) empezará a estar operativa en breve.
Europa quiere impulsar la Unión de Ahorro e Inversión con el objetivo de canalizar mejor el ahorro privado hacia la inversión productiva y reforzar la competitividad del sector financiero
En el entorno digital, el FSB y el BCBS continuarán abordando los retos que plantean los criptoactivos, la tokenización y la inteligencia artificial para la estabilidad financiera. Por su parte, la UE sigue desarrollando su marco normativo en diversas áreas clave. Este año se desarrollarán directrices sobre la aplicación del reglamento de Inteligencia Artificial y seguirán las negociaciones sobre el reglamento de acceso a datos financieros (FIDA) y la nueva regulación sobre servicios de pago (PSR/PSD3). Además, la Comisión deberá presentar la propuesta de transposición del estándar del BCBS sobre el tratamiento prudencial de los criptoactivos, mientras que la EBA y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) asumirán nuevas funciones de supervisión en el marco del reglamento relativo a los mercados de criptoactivos (MiCA) y en el marco del reglamento sobre resiliencia operativa digital (DORA). En cuanto al euro digital, el Banco Central Europeo completará este año la primera fase preparatoria y el Consejo y el Parlamento europeo continúan negociando el marco legal propuesto por la Comisión. Por último, la simplificación normativa y la competitividad serán ejes centrales en el programa de trabajo de la Comisión, por lo que se ha anunciado para el cuarto trimestre un paquete de simplificación digital enfocado en la coherencia de las normas de ciberseguridad y protección de datos.
En todos los organismos y geografías destaca un mayor enfoque en la implementación y la simplificación de la normativa actual y un menor énfasis en desarrollar nueva regulación.